La importancia de estar bien hidratado

Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo está compuesto en aproximadamente un 80% de agua, es fácil comprender por qué la hidratación es una acción sumamente importante para mantener un buen estado de salud. Entendemos por hidratación a la acción de consumir líquidos en variadas formas de modo continuo y permanente. Esta acción tiene por objetivo reemplazar los líquidos naturales que el organismo gasta en diferentes actividades, especialmente cuando se realiza ejercicio, a través de la sudoración o transpiración. Además, podemos decir que el agua es un elemento fundamental para el funcionamiento de cualquier ser vivo por lo cual el peligro de consumir los líquidos del organismo sin que estos sean repuestos puede generar severas complicaciones de salud.

La hidratación es una actividad común que cualquiera de nosotros realiza para complementar aquellos líquidos perdidos o utilizados por el organismo. Si bien la mayor fuente de deshidratación puede ser la realización de ejercicio o de esfuerzo físico, también es verdad que aún permaneciendo uno en estado de reposo el organismo baja su nivel de hidratación ya que los órganos siguen consumiendo los líquidos que componen a los tejidos y entonces uno siente lo que se conoce como sed.

La importancia de la hidratación radica en el hecho de que es justamente una acción que nos permite seguir realizando nuestras actividades de manera saludable ya que se le otorga al cuerpo una buena ración de líquidos perdidos o consumidos. Uno puede hidratarse de manera específica cuando toma líquidos luego de hacer ejercicio, pero también puede hacerlo cuando consume líquidos como parte de su alimentación común (infusiones, agua, gaseosas, jugos, etc.).

Según lo que recomiendan los profesionales, una persona debe consumir normalmente entre uno y dos litros de agua por día para reponer aquellos líquidos que son consumidos por el organismo. También alertan sobre el hecho de que cuando se presenta la sensación de sed es cuando el organismo manda señales al cerebro para concientizarlo de ese estado de deshidratación, por lo cual es siempre recomendable consumir líquidos incluso cuando no se tiene sed.

Se recomienda beber agua todos los días. A la mayoría de las personas se les ha dicho que deben beber de 6 a 8 vasos de 8 onzas de agua al día. Ese es un objetivo razonable. Sin embargo, las diferentes personas necesitan diferentes cantidades de agua para mantenerse hidratadas. La mayoría de las personas sanas pueden mantenerse bien hidratadas bebiendo agua y otros líquidos cada vez que sienten sed. Para algunas personas, menos de 8 vasos pueden ser suficientes. Otras personas pueden necesitar más de 8 vasos al día. Si le preocupa no estar bebiendo suficiente agua, revise su orina. Si su orina suele ser incolora o amarillo claro, está bien hidratado. Si su orina es de color amarillo o ámbar oscuro, puede estar deshidratado.







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