5 consejos para mejorar tus hábitos alimenticios
Tener buenos hábitos alimenticios no sólo
significa llevar una dieta
balanceada. Lo importante es que estés consciente que mediante unas
buenas prácticas de nutrición, todos los órganos de nuestro cuerpo funcionan
eficientemente, tenemos más energía a lo largo del día; físicamente nos vemos
mejor, podemos prevenir y evitar un sinnúmero de enfermedades.Además de incluir alimentos de los 4 grupos: cereales y tubérculos, frutas y verduras, productos de origen animal, grasas y azúcares, es muy importante grabar en nuestra mente otros buenos hábitos que nos proporcionarán diversos beneficios, como:
1.- Masticar despacio.
Es muy común que al comer rápidamente, se mastique mal. Esto
nos impide disfrutar del sabor de la comida y, lo que es peor, nos genera una
serie de problemas en el aparato
digestivo.
Una buena masticación evita que nuestro estómago e
intestino trabajen horas extras y que tengamos una sensación de pesadez, así
como agruras y estreñimiento;
nos ayuda a calmar el sistema nervioso y aumentar la cantidad de oxigeno en el
cuerpo, lo que reduce la ansiedad durante
la comida.
2.- Beber agua,
pero no durante las comidas.
Los médicos recomiendan, por lo menos, beber agua de media
hora a una hora antes de comer y después de la comida. Nunca durante la ingesta
de alimentos. Si se tiene mucha sed, debemos tomar sólo lo indispensable para
quitarla y, desde luego, no beber refrescos durante la comida.
Tampoco es bueno tomar agua helada; ésta enfría el
estómago, retarda la acción natural de los jugos gástricos y afecta el sistema
digestivo. En caso de mucha sed, es aconsejable refrescar primero la boca y
luego de 20 minutos, ingerir alimentos.3.- Limitar el consumo de azúcares, grasas y alcohol al 10% de lo ingerido en un día.
Un buen hábito alimenticio es consumir más carnes bajas en
grasa (pollo, pescado), cocinar con menos aceite (como el de origen vegetal),
limitar los postres como chocolates, helados, o pasteles.
4.- 5 al día... 3 de fruta y 2 de verdura.
No olvides esta fórmula: su consumo está relacionado con la
disminución de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos
de cáncer,
además mejora la presión arterial.
5.- Consumir
proteínas en cantidades moderadas (20%): Limitar las raciones de carne a 150 a
200 gramos (del tamaño de 2 barajas)
Es mejor no tomar el guisado como el plato principal de la
comida, sino como parte de ella, e intentar comer leguminosas junto con
cereales como plato fuerte (enfrijoladas, habas con germen de trigo), combinaciones
casi tan altas en proteínas como la carne, pero bajas en grasa.
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